Gallo Pinto
La tirante situación y un sondeo sobre posibilidades de cambio en la Sele, las horas límite en la Vieja Metrópoli y el ejemplo de un entrenador nacional que nunca culpa a los demás.
  

Alguien se atrevió a explorar
El horno no está para bollos en la Federación. El momento que vive la selección mayor no ayuda y el técnico Hernán Medford empieza a ser visto con ojos distintos. Eso no es nuevo. Pero sí lo que un par de fuentes cercanas al entorno federativo ha confiado: que en determinado punto hace unas semanas, un alto (muy alto) dirigentes coqueteó con la chance de dar un "volantazo", pegar un golpe de timón y algunos nombres rondaron. Si no que le pregunten al representante del actual entrenador de los Tigres de México, que se sorprendió no sólo por el sondeo sino por la débil propuesta económica. Al final, los federativos creen que la mejor opción es mantener todo igual pero, eso sí, con algunas actitudes diferentes (y ya se lo han hecho saber de manera clara) del personaje en cuestión. Esas mismas actitudes que parecían flamantes, ganadoras, y llamativas, al inicio de la gestión.

Si no gana, canta viajera
Dicen en Cartago que el nuevo entrenador argentino Luis Blanco es puro trabajo y buena gente. Y que todos los jugadores están contentos con él y los mismos directivos. Eso sí, está todo muy lindo, pero si el domingo y el otro no consigue victorias urgentes para salir de la zona comprometida, al presidente Thelvin Cabezas ya le ronda por la cabeza la posibilidad de darle las gracias y enviarlo de vuelta.

Chunche sin mates
Si bien es el entrenador de uno de los equipos más modestos y hace gala de su peculiar estilo, Mauricio Montero es un ejemplo de cómo conducirse en sus declaraciones. Nunca habla mal de los árbitros (aunque haya sido víctima de poco menos que "asaltos" de parte de los jueces), ni de los rivales (que llegaron a encerrarse, que pegaron patadas, que sólo llegaron una vez y nos anotaron), ni de la prensa (que no saben de fútbol, que no analizan), ni de sus propios jugadores (que no puede hacer nada, que no meten goles, que son errores de ellos), y eso es mucho decir. No como otros que ya desde la cancha en pleno partido hacen ademanes y aspavientos en términos de desaprobación a lo que sucede en la cancha y que apenas termina el juego lo primero que hacen es echarle la culpa a todos los que no sean ellos, aunque tenga que nombrar hasta el copero de la esquina.

Morados felices afuera
Aunque algunos pensaron que los jugadores de Saprissa iban a estar molestos por no poder entrenar en su cancha debido a los alquileres del local comercial (alias "estadio") de Tibás, ha sido todo lo contrario. Al parecer, a los pesos pesados morados les encanta la idea de dejar de correr y jugar en la superficie sintética, a la cual ya miran con desconfianza. entonces, negocio redondo. Contentos los dirigentes, el dueño, los futbolistas...
 
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