La otra mano de Dios
Parece mentira pero pasó: como a un equipo le faltaba el arquero en el fútbol argentino de inicios de siglo, improvisó y mandó al marco a uno de sus jugadores de campo, que dio una mano. Sí, sólo una: era manco.
  
Era sabidoe sabía: Winston Coe era promesa de gol. No, no jugaba de delantero. Era arquero y... manco. Parece chiste pero no. Ocurrió. Domingo 11 de agosto de 1906. No un estadio como los de ahora, no. Un campito de tierra, un terreno de los que abundaba en Buenos Aires y en todas las capitales de la Latinoamérica de inicios del siglo XX. Juega Barracas Athletic contra Estudiantes de Buenos Aires, en un match de la Argentine Football Association. Sí, in english, porque en estos años el fútbol es football, los jugadores son footballers, el partido es un match y no hay tarjetas ni manera de llegar sano y salvo al marco rival: el football es un juego rudo que la aristocracia inglesa conserva para sí. Si bien ya se han fundado los grandes clubes como Racing, River, Boca, e independiente, el equipo furor es el Alumni de los hermanos Brown y en las reuniones de la Argentine Football Association se habla en inglés porque, según sus honorables miembros, "queda más culto".

Falta poco para que arranque y un puñado de curiosos se acomoda en las pequeñas graderías. El lugar de reunión es uno de los exclusivos salones del Club Progreso. Ahora los que salen son los footballers, gentlemen de llamativos bigotes, entrados en kilos y en edad. No hay gritos ni cánticos ni papelitos como hoy en día. Las pocas damas presentes agitan sus delicados pañuelos. Llevan vestidos de campo a la última moda europea. A estas alturas, ya ninguna sufre un desmayo ni se persigna al ver a los footballers luciendo pudorosos pantaloncitos cortos que dejan al descubierto sus pálidos muslos.

El match está por empezar y el arco del Barracas Athletic lo ocupa Winston Coe. El hombre es uno de los fundadores del Barracas Athletic y, generalmente, juega de back derecho, pero hoy va bajo los tres palos porque el team (no Herediano) no tiene un arquero definido. La temorada anterior, la de 1904, el marco había sido ocupado por José Laforia, pero luego se incorporó al "poderoso" Alumni. Por eso, varios jugadores de campo debieron turnarse para atajar y hoy, contra Estudiantes, el que va a parar al tan delicado puesto es nada más ni nada menos que Winston Coe, un arquero inquietante: es manco.

"El era de origen irlandés. Era hijo del almirante Coe, quien vino a Argentina con Guillermo Brown para luchar por la independencia del país. Sé esta historia porque me la solía contar mi abuelo. Y también escuché algo acerca de que tenía un problema en un brazo pero nunca imaginé que había sido arquero", le contó Noemí Coe, tataranieta de Winston, al Diario Olé de Argentina.

Pero vamos a los hechos. ¿Cómo a un equipo se le ocurre poner a atajar a un manco? Jorge Iwanczuk, autor del libro "Historia del fútbol amateur en la Argentina", responde: "Para entender cómo un equipo, por más que le falte el arquero, pone un manco en el arco, hay que situarse en la época, tener una idea acabada de lo que era el fútbol en ese entonces, un juego muy diferente al actual, un juego amateur, que los ingleses adinerados practicaban para divertirse".

En su crónica del 12/8/1906, el diario La Prensa dice: "Muchísimos shots atajó el manco Coe, por lo cual se hizo célebre, pues no es poca virtud desempeñar este puesto en que precisamente se hace uso de las manos, cuando no se posee una. Su modo de parar la pelota, la seguridad y la confianza con la que procede son dignas de elogio". Sí, aunque suene increíble, la historia señala que el manco atajó bien y sólo le hicieron dos goles (Estudiantes ganó 2-1).

Tan bien atajaba Coe que éste no será su único match como portero titular: contra Reformer (26/8/1906) también atajó pero estavez no le fue muy bien que digamos, porque le metieron la módica suma de ¡11 goles! Eso sí, después tuvo su revancha mejoró para poner el balance en positivo: contra el imponente Alumni sólo le encajaron cinco y las crónicas dijeron que de no haber sido por su gran actuación, "el resultado hubiera sido catastrófico". Increíble.
 
especiales@futboltico.com  
Fuentes: "Historia del fútbol amateur de la Argentina",
Archivo La Prensa, Olé, rsssf.com, zerozero.pt
 
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