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| Buenos días, Vietnam |
| En 1970 la selección cubana de
fútbol cruzó el mundo para jugar amistosos en medio de uno de
los conflictos bélicos más importantes del último siglo: la
guerra de Vietnam. Empataron y perdieron, pero todos ganaron. |
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Allá
por 1970, Los Beatles se empesaban a trnsformar en hito y el
Brasil de Pelé, Jairzinho, Gerson, Tostao y Rivelino deslumbraba
al mundo en México. Pero la gesta deportiva más heroica ocurrió
lejos de los flashes, las cámaras de TV y el inclemente sol
azteca. En realidad nada tuvo que ver con eso, quizás ese
diformismo colabora con esa precisión. Fue entre granadas,
balas, bombarderos B-52 y gas napalm. Es que en aquel
convulsionado 1970 la selección cubana de fútbol cruzó el mundo
para jugar una serie de amistosos en medio de la guerra de
Vietnam. Sí, Cuba. Sí, Vietnam.
Luis Hernández era por aquel entonces el capitán de la selección
de Cuba. Hoy, es el presidente de la federación de fútbol de su
país. Vive en La Habana y rememora ese viaje, en declaraciones
reproducidas por Diario Olé: "En 1970 ganamos los Juegos
Centroamericanos en Panamá y los dirigentes nos dieron la
posibilidad de hacer una gira. Empezamos por Europa, más
precisamente en Alemania Federal, donde fuimos a un colegio a
dar una charla. Cuando dijimos que nuestro próximo destino era
Vietnam, escuché un fuerte murmullo en toda la sala. Nadie podía
creer que fuéramos allí".
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—¿No tenían miedo?
—No, éramos jóvenes y todo nos resultaba una aventura.
Y la aventura comenzó: el seleccionado cubano arribó a la ciudad
de Nam Ha en agosto y el día 30 venció 3-0 al combinado
provincial. Tres días después, perdió 3-2, en Hanoi, ante el
equipo del ejército popular. Seguro que era un equipo más fuerte
y de más entrega. Los otros seis partidos se jugaron en Haipong,
Hong Bai y Viet Bac, contra rivales como el combinado policial,
empleados ferroviarios, provinciales y la mismísima selección de
Vietnam del Norte. ¿El saldo? Cinco empates y una derrota.
"Íbamos a entrenarnos y el ejército estaba emplazado ahí mismo.
Extraoficialmente jugamos más de 20 partidos para estimular a
las tropas, era su momento de distracción", remarca Hernández.
—¿Cómo era jugar al fútbol en medio de la guerra?
—Durante el primer partido, en la ciudad de Hanoi, escuchamos
una explosión de un avión y unos disparos, no sabíamos para
dónde correr. Después una tarde en Ho Chi Minh dormíamos la
siesta, cuando pasó una escuadrilla de aviones y empezaron a
sonar las alarmas. Salimos medio dormidos y nos metimos en un
refugio. No sabíamos qué hacer, escuchábamos explosiones por
todos lados. Aquello duró un minuto pero fue con gran temor.
—¿Y la gente se enganchaba a ver los partidos?
—En plena guerra y dificultades, el fútbol es capaz de unir a
todo el mundo. Conocimos gente muy sencilla y humilde, que
demostró valores humanos que nos impresionaron. Antes de
venirnos, por ejemplo, nos encontramos con Pham Van Dong, el
presidente del país. Le pedimos organizar un partido para los
niños y que no se cobrara entrada. Y el partido se armó. Ese
día, la gente iba al estadio desde las 6 de la mañana. Hubo como
90.000 personas, parecía que estabas en otro lado. Cuando
terminamos, miles se abalanzaron sobre nosotros. La salida fue
increíble, muchos acabaron en el piso.
Hernández tiene hoy 55 años, pero en aquel entonces era apenas
un joven. "Fue una gran experiencia que nos impresionó y nos
marcó para toda la vida. A los 20 años, tú lo que tienes en
mente son otras cosas. Ver aquello fue único. El valor y la
alegría que brindaba el pueblo de Vietnam en plena guerra eran
increíbles... ¡No estaban asustados! Creo que eso fue lo que los
llevó a la victoria".
—¿Y cómo era el día a día: en qué viajaban, qué comían?
—Nos llevaban de acá para allá en un camión camuflado. Después
comíamos las comidas típicas, lo más parecido a lo nuestro era
el arroz. Nosotros ya íbamos preparados para no causarles
problemas, no protestar por nada. Les hicimos frente a las
dificultades: en muchas aldeas no había agua potable y tomábamos
la que hervían sobre la madera.
El envío del equipo cubano durante conflictos bélicos se repitió
varias veces. "Estuvimos en Etiopía, Angola, en Corea del Norte,
en total fueron seis meses...", repasa Hernández una lista que
sigue con otros destinos increíbles como Argelia, Mauritana,
Sierra Leona, el Congo... "Recorrimos el mundo jugando al
fútbol. Al cabo de los años, por el trato, el amor y el cariño,
la despedida más emocionante fue la de Vietnam. Al irnos muchos
lloraron", afirma. Por sus servicios, ninguno percibió un sueldo
o premio. "Algunos tenían una beca como estudiante. Aquí el
deporte es amateur", subraya Luis.
Sin embargo, en su casa, guarda como un tesoro restos de aviones
estadounidenses que le regalaron los vietnamitas. Ninguno de
estos partidos fue reconocido oficialmente por la FIFA, por lo
que no figuran en sus estadísticas. "No hizo falta que nos
reconocieran los partidos. A nosotros nos alcanzó con llevarle
algo de alegría a la gente". |
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especiales@futboltico.com |
| Fuentes: Olé, Federación Cubana de Fútbol,
Ministerio de Deportes |
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