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| El peso de la ley |
| En un torneo regional de Uruguay, un
árbitro cobró un penal en tiempo de descuento para el gol del
1-0 del visitante. Luego, el comisario del pueblo lo apresó por
marcar esa falta. Una historia increíble y delictiva... |
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A
la vista de los tres hombres se alzaban los colores de la
madrugada. Un negro violento, casi africano, la ruta oscura, con
los amarillentos ojos del auto haciéndose paso en la carretera. "Veníamos con Aníbal Sosa, Miguel Guatini y Rudi Píriz, mis
compañeros de la terna arbitral. Ya eran casi las dos de la
mañana. En aquella época estábamos acostumbrados a los
operativos
policiales en las carreteras, así que no nos asombró tanto que nos
detuvieran cerca de la aduana de Rio Branco, en Pirarajá",
recuerda el juez uruguayo Washington Legelén, a cinco años de
aquel día. Hacía seis horas había arbitrado un encuentro
entre los selectivos Sub 18 de los departamentos (provincias) de
Lavalleja y Treinta y Tres, y en el descuento cobró un penal que
derivó en el peligroso 1-0 visitante. Ya retornando a Maldonado,
su cuidad de residencia, Legelén detuvo el auto y se enfrentó al
rostro de un policía fronterizo.
"Nos paró un cabo que estaba de guardia y nos preguntó
quiénes éramos y adónde íbamos. Le dijimos
que íbamos a Maldonado y que éramos los jueces de aquel partido
por el torneo de la Confederación del Este. Ahí nos dijo que
teníamos que bajar del auto, y ahí fue también cuando vimos que
otro hombre se acercaba al auto. Era el comisario Garay",
continúa Legelén.
El comisario Juan Garay era el responsable
local de la justicia. Personaje único, el hombre había
presenciado el 1-0 entre Lavalleja y Treinta y Tres, casi
desdoblándose en su pasión y sus funciones: además de comisario,
Garay era el presidente de la Liga de José Pedro Varela, del
departamento de Lavalleja. Y aquí, entonces, lo cómico, lo
insólito, lo jamás pensado: "El comisario detuvo al juez y lo
demoró una hora por cobrar ese penal. 'Debía intervenir la
policía', contaron que dijo el comisario", sumó el relator
Julio Agüero, de Radio Maldonado.
Siguió ahora, entonces, Washington Legelén: "Garay nos hizo
ingresar a la comisaría. Nos pidió que le mostráramos los
documentos y ahí me empecé a dar cuenta de que la cosa era rara:
anotaba nuestros datos en un cuaderno medio improvisado, todo
muy desprolijo. Al rato levantó la cabeza y nos dijo algo así
como ''a mí me pareció que no fue penal, ¿usted qué dice?''. Nos
miramos con mis colegas y no lo podíamos creer". Garay endureció
la voz y le dijo a Legelén que "las ligas capitales no necesitan
de los favores de los árbitros". Ahora contó su contestación,
infranqueable, el uruguayo: "Ahí ya entendí por dónde venía la
mano y le dije 'mire, comisario, no creo que sea momento ni
lugar para explicar si fue penal o no. Son las dos de la mañana.
¿Me puedo ir?'. ''Se va a ir cuando yo quiera'', me dijo, y
hasta me recomendó que consultara el penal con la almohada. Era
insólito, yo tenía una bronca. En 19 años de arbitraje me había
pasado algo así".
Al otro día, ahora un desenlace ya más lineal, un poco más
terrenal, Legelén hizo la denuncia y Garay fue procesado "por
abuso de funciones". Hasta el ahora ex ministro del Interior,
Guillermo Stirling, se ocupó del caso y destacó que la actitud
del comisario fue "realmente criticable", según la
página www.arbitrosdefutbol.com.ar, el disparador de esta historia.
Aquel encuentro correspondía a la primera ronda del campeonato
de selectivos. Se jugaba en dos grupos y el primero y el segundo
pasaban a la semifinal. Arsenio Luzardo, campeón de la
Intercontinental en el 80 con Nacional de Montevideo, era el
técnico de Treinta y Tres en el 1-0 y retrató que "nos
reímos mucho, pero bueno, pobres los árbitros, ¿no?, el momento
que pasaron. Encima fue una victoria muy clara, dominamos
siempre. Y fue penal, eh, dejemos claro eso. Penalazo". Un
espejo de la mirada de Luzardo, Legelén también vio "mano y un
penal clarísimo. No daba para discutir". Treinta y Tres superó
la primera fase y perdió en semifinales ante Canelones.
A cinco años de su rostro desfachatado, diciendo "a mí me parece que no fue penal, ¿usted qué dice?",
el ex comisario Garay "maneja una frutería y tiene muchos
problemas de dinero", explicó Néstor Cabana, presidente de la
Organización del Fútbol del Interior: Pero lo que existe ahora, un
presente distinto y dispar, un final nacido de un
guión explosivo: "Y además de la frutería, Garay, ahora, es
árbitro de fútbol. Actúa en la Liga de José Valle y Ordóñez, un
pueblo de 3 mil habitantes. Dicen que siempre tuvo esas
inquietudes. Y bueno, al fin las está cumpliendo". |
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especiales@futboltico.com |
| Fuentes: Crónicas de Fútbol,
www.arbitrosdelfutbol.com |
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