El partido infartante
El relato del Boca Juniors-Sporting Cristal por la Libertadores del '71: futbolistas hospitalizados, presos y hasta la madre de un jugador peruano muerta de un paro cardíaco al verlo por TV.
  
Minutos antes de que se les cortara el aliento a los 45 mil aficionados que estaban en La Bombonera y no pudieran despegar los ojos del televisor los que aquella agradable noche del 17 de marzo de 1971 habían sintonizado su televisor, Boca Juniors de Argentina y Sporting Cristal de Perú jugaban por la primera fase de la Copa Libertadores. "Nunca viví algo igual. No sé cómo empezó, lo que sí sé es que fue tremendo. Nosotros teníamos que ganar. Íbamos 2-1, pero cuando faltaban 15 minutos nos empataron. Y nos fuimos al ataque: vino un centro al área, se la bajé a Rogel y, cuando le iba a pegar, lo bajan. Pedimos penal, pero el árbitro no lo dio. De golpe, veo que se estaban pegando varios jugadores. Y ya no hubo marcha atrás. Saltaron todos: los suplentes, los técnicos... Había piñas, patadas voladoras, de todo. Fue terrible", recuerda el ex jugador de Boca, Nicolás Novello, al Diario Olé bonaerense.

A nadie llamaba la atención que en los duelos coperos de esas épocas volaran las manos. Incluso, según los entendidos, para ganar la Copa era necesario tener en el equipo a un par de muchachos doctorados en pugilismo y artes marciales. Pero lo que se vivió esa noche en La Bombonera superó cualquier cosa antes vista: aquel partido dejaría un increíble saldo de 19 expulsados (los únicos que se salvaron de la roja fueron el peruano Julio Meléndez, que jugaba en Boca, y los arqueros Rubén Sánchez y Luis Rubiños), tres jugadores terminarían en el hospital y el resto pasaría la noche en la comisaría. La pelea que se armó fue tan brutal que la madre de uno de los jugadores peruanos moriría de un infarto al ver por TV a su hijo en medio de aquella batalla campal.

"Fue lo más triste que me ha tocado vivir en una cancha. Cuando se produjo la gresca, fue tan impresionante que mi madre, que estaba viendo el partido por televisión que esa noche iba en directo al Perú, sufrió un infarto y debió ser internada. A las pocas horas, falleció. Ella venía con problemas de salud, había estado un par de días internada. Pero se había recuperado, si ya estaba en casa. Imagino que verme en esa golpiza infernal fue demasiado", detalló de manera espeluznante Orlando de la Torre horas más tarde.

El argentino Rubén Suñé agrega su versión: "Cuando se armó el lío, estaba plantado como para pelearme con (Alberto) Gallardo, pero el tipo no quería pelear, iba reculando y de cagón me tira una patada que me da en la cara, dejándome un hueso al aire. Ahí lo quería matar. Él corre y agarra el banderín del córner para defenderse. Por más que tuviera un revólver, yo lo peleaba igual. Chorreando sangre, lo perseguí por toda la cancha..."

Por ese entonces, Argentina vivía la represión y aún estaba vigente el edicto de reuniones deportivas impuesto años antes por el entonces presidente de facto general Juan Carlos Onganía. Este tipo se horrorizaba no por las golpizas a los "rebeldes", sino con el juego brusco que se veía en los partidos y, para terminar con semejante escándalo, había firmado un edicto que establecía que las expulsiones por juego violento podían ser penadas con hasta 30 días de cárcel.

Novelo añade: "Apenas terminó el partido, nos dijeron que nos bañáramos y nos fuéramos rápido. Al llegar a mi casa, suena el teléfono: debía presentarme en la seccional 24. Así, fuimos cayendo uno a uno. Estuvimos detenidos con los peruanos y no pasó nada. Si hasta hablábamos de lo más bien. Había sido una bronca del partido, nada más". "Nosotros no sabíamos nada de la ley que regía en Argentina", plantea De la Torre. "Después del partido, nos subieron a un camión y nos aprehendieron. Debido al fallecimiento de mi madre, se me dio un permiso especial para salir, pero mis compañeros continuaron presos. Una locura".

Al día siguiente, todos quedaron en libertad "en atención a las excepcionales relaciones entre Argentina y Perú", según el comunicado de la Policía Federal. Días después, el Tribunal de Penas de la Asociación del Fútbol Argentino aplicó duras sanciones: más de un año a Suñé, Roberto Rogel, Jorge Coch y Alberto Cabrera, y un año de inhabilitación al DT José María Silvero. Además, la Confederación Sudamericana de Fútbol expulsó a Boca de la Copa. Y un final retorcido para una historia ídem: Por una nota del presidente Lanusse, todos fueron indultados el 1 de mayo de ese año, por el día del trabajador.
 
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Fuentes: Olé, Diario Río Negro, La Capital de Cipolletti